Hola a tod@s,
Antes de cerrar el año, quiero dejaos un resumen y reflexiones acerca de distintas noticias que he ido leyendo en distintas fuentes de información (periódico Cinco Días, El País, El Mundo, Energías Renovables…). El título que le he dado a la siguiente exposición tiene mucha relación con ello, y es que…
Para empezar, el Ministerio de Industria, a través del RD 1699/2011, va a dar luz verde al autoconsumo de electricidad a partir de energías renovables. En este sentido se apunta a la minieólica y sobre todo la fotovoltaica como alternativas a tener en cuenta para su instalación integrada en comercios, viviendas y edificios, tanto en pequeños pueblos como en grandes ciudades.
Hasta ahora, cada kilovatio generado por un particular a partir de fuentes de energía renovables era inyectado a la red eléctrica, y estaba sujeto a la tarifa estipulada por el distribuidor o por el Gobierno. La novedad de este real decreto es que permite la conexión de un panel fotovoltaico a la red interna de un edificio de viviendas o de un comercio, de forma que toda la energía generada pueda satisfacer su demanda sin pasar por la compañía eléctrica. Por otro lado, ¿qué pasa si en algún momento determinado se requiere de un mayor consumo eléctrico (por ejemplo por las noches) o si por el contrario, la instalación está produciendo más energía eléctrica de la necesaria (por las mañanas en días soleados)? En este sentido el Gobierno parte del concepto del balance neto, que ya funciona con matices en Alemania, Italia y en 43 estados de los Estados Unidos, por el que el consumidor pueda ceder a la red general esta energía que no va a aprovechar, sin contraprestación económica alguna, y a cambio pueda consumir de la red de forma gratuita una cantidad equivalente cuando la necesite.
Centrándome en la fotovoltaica, debido a la reducción en el precio de fabricación de las células solares, a la mejora de la eficiencia de los módulos fotovoltaicos y a la entrada del mercado chino en este sector, hacen que el precio final del módulo haya caído de forma muy notable durante los últimos meses.
En dicha brutal caída de los precios también juega un papel importante la disminución en la demanda de los módulos debido a la crisis así como el dumping por parte del Gobierno Chino (subvenciones asociadas a todas las exportaciones realizadas, las cuales reducen de una forma virtual el precio del Wp, cosa que viene muy bien a los consumidores pero que por el contrario, está acabando con muchas empresas europeas y americanas).
En el Plan de Energías Renovables 2011-2020, el IDAE estima que el coste de las instalaciones fotovoltaicas en tejado pasará de 2,89 €/W en 2010, a 1,90 €/W en 2015 y a 1,32 €/W en 2020. Con esta tendencia cobra cada vez más relevancia el hecho anunciado en una noticia anterior de este blog, relacionado con que en fechas próximas (en torno al año 2015) se prevé que será más barato un kilovatio hora producido con instalaciones fotovoltaicas, sin subvenciones, que el producido a partir de combustibles fósiles (por agotamiento) y de la energía nuclear (por sus requerimientos de seguridad). Y antes de eso, tardará todavía menos en llegar el día en que el coste de la energía generada por un particular con unas placas fotovoltaicas en su casa sea menor que la tarifa eléctrica que pagamos, pues la tarifa incluye muchos otros costes adicionales de la red y del sistema. En este sentido, el autoconsumo es incluso más rentable hoy mismo en algunos casos concretos en España, como en Canarias. Producir un kWh en Canarias con tecnología fotovoltaica cuesta entre 10 y 15 céntimos de euro, mientras que el precio medio diario de la electricidad en Canarias, que procede mayoritariamente de combustibles fósiles, se situó el pasado mes de septiembre entre los 18,6 y los 26 céntimos de euro el kWh (datos ofrecidos por la Universidad de La Laguna). Según otro informe de la Agrupación Empresarial Innovadora de Energías Renovables, Medio Ambiente y Recursos Hídricos de Canarias, Cluster Ricam, la electricidad eólica en Canarias cuesta la mitad que la producida en térmicas de diesel y fuel.
Además, existe otro factor que será determinante, y es que las tarifas eléctricas que pagamos van a tener que subir, acelerando la competitividad de las energías renovables en general, y de la solar fotovoltaica en particular.
En paralelo con esta línea, me llamó a la atención una noticia expuesta en la web de IBM, donde se predice que en cinco años crearemos toda la energía para nuestra casa (www.ibm.com/smarterplanet).
Su base es la siguiente: cualquier cosa que se mueve o que produce calor genera energía que puede ser capturada gracias a los avances en las energías renovables. Desde caminar, correr, montar bicicleta, el calor que irradian los ordenadores o el agua que fluye a través de las tuberías…. La predicción dice que en apenas un lustro podremos recoger toda esta energía cinética y calorífica y utilizarla para hacer funcionar nuestros hogares, las oficinas, incluso ciudades enteras. En realidad, aunque parezca radical esta predicción no lo es. De hecho, así es como funcionan desde siempre las diferentes tecnologías renovables, al transformar fuentes primarias de energía, como el viento o el calor del sol, en energía eléctrica o calorífica. Lo radical sería que realmente fuésemos capaces de utilizar solo estas fuentes limpias para cubrir todas nuestras necesidades energéticas. Y no porque no pueda hacerse, muchos informes indican el camino para lograrlo, sino por la encendida oposición del sector convencional a permitirlo.
Y para librarnos totalmente de los combustibles fósiles, ¿qué pasa con la mayoría de nuestros medios de transporte? ¿Se están “poniendo las pilas” los fabricantes de coches?
Muchos creen que la idea de un coche eléctrico es relativamente reciente, pero lo cierto es que se trata de un concepto casi tan viejo como el de la industria del automóvil. Así, el primer coche eléctrico funcional fue estrenado el 31 de agosto de 1894. El “Electrobat”, tal como lo habían bautizado sus creadores (un ingeniero llamado Henry Morris y un químico llamado Pedro Salom), había sido diseñado para poder transitar sin problemas por las calles de la ciudad de Filadelfia, con ruedas delgadas y altas, más parecidas a las de un carro que a las de un coche moderno. Como es lógico, utilizaron los elementos que tenían a su alcance y el motor, por ejemplo, era un modelo utilizado algunos barcos. El coche completo tenía un peso superior a las dos toneladas. Solamente las baterías, de plomo y ácido, pesaban más de 700 kilogramos. Con ellas, el Electrobat se las arreglaba para recorrer hasta 160 kilómetros con cada recarga. Durante las pruebas realizadas en los meses siguientes a su presentación en sociedad, este prototipo recorrió miles de kilómetros sin mayores problemas. Disponía de dos asientos delanteros, situados casi arriba de las ruedas delanteras, y tenía espacio para tres o cuatro personas en la parte de atrás.
Otro modelo adelantado a su tiempo es un Porsche. Fue a finales del Siglo XIX cuando el joven Ferdinand Porsche, que 50 años más tarde fundaría una de las marcas de deportivos más conocidas de la historia, y su compañero Jacob Lohner, constructor de automóviles, crearon un innovador sistema de propulsión eléctrico. Por aquél entonces, los motores de combustión interna eran caros, complicados y poco fiables. Además, la gasolina era tenía un precio muy elevado. De ahí la idea de emplear la electricidad para mover los coches. El vehículo disponía de dos motores eléctricos, embebidos en las ruedas delanteras. Por otro lado, debido a la escasa autonomía del vehículo, Porsche tuvo la idea de montar un motor de combustión interna en el coche, que se emplearía solo para recargar las baterías si era necesario. De esta manera, en 1901 nacía el primer vehículo eléctrico de autonomía extendida (EREV), un vehículo híbrido de idéntico planteamiento al actual Chevrolet Volt.
Hacia mediados de la primera década del Siglo XX la gasolina comenzó a popularizarse enormemente, bajando su precio hasta niveles ridículos. Los eléctricos dejaron de ser rentables, ya que empezaban a ser caros en proporción a los vehículos de combustión interna, que ya se beneficiaban de las economías de escala.
En la actualidad, debido al alza en los precios del petróleo, el uso de vehículos eléctricos e híbridos cobra cada vez más relevancia. En este sentido, prácticamente todas las casas de coches disponen de algún modelo con dichas características. Así, pueden encontrarse desde modelos utilitarios como el famoso Toyota Prius, hasta modelos muy vanguardistas, como el Jaguar C-X16 híbrido o el Lightning GT. Éste es un vehículo 100% eléctrico que cuenta con una potencia de 700 CV procedentes de cuatro motores eléctricos Hi-Pa Drive de 175 CV, uno para cada rueda del coche. Desde Lightning Cars Ltd. informan que las baterías del GT mantienen el 85% de su capacidad de carga tras 15.000 ciclos de carga y descarga. Además, con una fuente de corriente trifásica de 380 voltios, el Lightning GT puede estar cargado en tan sólo 10 minutos y puede gozar de una autonomía de unos 320 km. De todas formas, el sistema más común de carga será un simple enchufe de 220 V, con el que una carga completa tarda varias horas. Al estar los motores eléctricos integrados en las llantas de 20 pulgadas, ha sido sencillo dotar al GT de un sistema de recuperación de energía de frenado y al no disponer el potente coupé de diferenciales, cajas de cambio o complicados sistemas de lubricación, el mantenimiento del grupo propulsor es prácticamente nulo. Sus prestaciones logradas son impresionantes, como la aceleración de 0 a 100 km/h en 5 segundos y la velocidad máxima limitada a 210 km/h. (Noticias sacadas de la web http://www.diariomotor.com)
Con todo esto se pone de manifiesto que cada vez va tomando más fuerza el paso de las energías fósiles a la electricidad, y dentro de ellas la producida principalmente mediante fuentes de energías renovables.
Por lo pronto, a ver lo que nos depara el 2012.
FELIZ AÑO NUEVO A TOD@S


